A Common Ground Celebration

By Elizabeth Lorris Ritter
Reposted from Manhattan Times, August 21, 2013

(español abajo)

For more than a decade, I’ve been going to a family camp in Vermont called Camp Common Ground. It’s not just a fun place, it’s an important place.

It is built on the premise that the world is strengthened when the families in it are strong. Families might have one adult or two or more; biological children, or step-children or adopted children or foster children or grandchildren or no children at all; the parents might be gay or straight; of the same ethnic, racial and/or religious heritage or not.

We honor families in all of their diversity.

And so it was that I sat in my camp tent one late July night, IM’ing with friends who were coming up the following week with their three kids.

“Do u know if there’s a rabbi at camp next week?” Lupe messaged me on Facebook. “Specifically one who is able to marry a couple in VT,” added his partner Monroe.

In the back-and-forth, we established that while there was no clergy at camp that week, a provision of Vermont law authorizes any adult to marry two specified people on a particular date, and that this marriage carries the full legal authority as any other performed in the state.

A few days later, I walked out of the Secretary of State’s office in Montpelier, empowered to marry these two men the following week, having paid $100 and filled out a simple form.

Like many camps, the last night at Common Ground features a “Big Show,” a talent (-optional) show that includes a broad range of acts. You’ll find kids plucking a one-note tune they’ve just learned on the ukulele, poetry readings, serious musicians trying out new pieces, screwball stories composed using only the words on bumper stickers in the parking lot.

“We honor families in all of their diversity,” says Ritter.

No act is too strange, and all are rewarded with big applause, whether for the talent, the courage, or both.

So it seemed perfectly natural to marry Lupe and Monroe as a Big Show act. 

And to keep it a Big Surprise.

As the cello group concluded its performance – coincidentally “Shalom Aleichem” (“Peace be unto you”), Monroe took the stage.

In the finest tradition of the Moth Radio Hour, he told a story about his parents’ marriage; how he met Lupe, his partner of 23 years; how each of their three children had come into their arms; and how they applied for, and were denied, a license to marry in their home state of North Carolina.

When he got to the part about going earlier in the week to the town clerk down the road, and being granted a license to marry in Vermont, the room erupted in a whoop and a holler, with people jumping to their feet and onto their chairs, in sustained and jubilant applause such as I have never heard, which gives me goose-bumps every time I think of it, and even as I write these words.

When the cheering subsided, Lupe spoke about the virtues love and the bonds of community.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The cello and guitar teachers began to play The Beatles’ “All You Need Is Love.”

Lupe and Monroe’s children and one of their camp friends came forward bearing a fabulous tie-dyed tablecloth on four brightly painted poles scavenged from the “Kidville” barn, and I approached wearing a shawl that Lupe had knitted for the occasion.

“We honor families in all of their diversity,” says Ritter.

And so it was that I said, to 115 people all sporting that look of incredulity that what appeared to be happening was happening, “It is a holy thing when a commitment is made to each other in the presence of community to sanctify and strengthen that vow. This is not a promise merely to ourselves or one another, but to all of us who bear witness.”

And I asked each groom in turn: “Do you take this man to be your lawfully wedded husband, pursuant to the commitment you made to each other 23 years ago, and have been living all this time?”
And they each said “I do.”

I responded, “By the power vested in me, pursuant to Title 18, Sections 5144 (a) & 5164 (a) Vermont Statutes Annotated, I now pronounce you legally married in the State of Vermont, with all of the rights and privileges appertaining thereto.”

Amidst tears and laughter and shouts of joy, and the rising strains of The Beatles, the newly married couple kissed each other, and everyone hugged.

A receiving line formed spontaneously, and after more hugs and kisses, there was cake.

By the end of the following week, the certified copies of the Official Marriage License had arrived in the mail.

It is not clear what comes next in this legal saga, but with the Supreme Court recently having overturned key portions of Defense of Marriage Act (DOMA), it seems likely the federal government will recognize this marriage.

Hopefully, North Carolina, and all 50 states, soon will recognize the validity of this marriage as well, as do 13 States, the District of Columbia and several Native American Tribes.

In the meantime, “All You Need Is Love.”

Indeed.

Espanol

Por más de una década he estado asistiendo a un campamento familiar en Vermont llamado ‘Camp Common Ground’. No es solo un lugar divertido, es un lugar importante. Está construido sobre la premisa de que el mundo se fortalece cuando las familias en el son fuertes. Las familias pueden tener un adulto o más; niños biológicos, o hijastros o niños adoptados o adoptivos, o nietos, o no tener niños; los padres pueden ser homosexuales o heterosexuales; del mismo origen étnico, racial y/o herencia religiosa o no.
Nosotros honramos las familias en toda su diversidad.

Así fue que me senté en mi caseta una noche a finales de julio, testeando con amigos que venían la próxima semana con sus tres niños: ¿“sabes si hay un rabino en el campamento la próxima semana?”. Me envío Lupe un mensaje en Facebook. “Específicamente uno que pueda casar a una pareja en VT”, añadió su compañero, Monroe.

En los mensajes, establecimos que aunque no había ningún clero en el campamento esa semana, una disposición de la ley de Vermont autoriza a cualquier adulto a casar a dos personas específicas en una fecha determinada, y que este matrimonio tiene la completa autoridad legal como cualquier otro celebrado en el estado.

Algunos dias después salía de la oficina del Secretario de Estado en Montpelier, autorizada para casar estos dos hombres la próxima semana, habiendo pagado $100 y llenado una sencilla forma.

Como muchos campamentos, la última noche en ‘Common Ground’ presenta un ‘Big Show’, un espectáculo de talento (opcional) que incluye una amplia variedad de actos. Encontrarás niños tocando una sola nota que acaban de aprender en el ‘ukulele’, lectura de poesía, serios músicos tratando nuevas piezas, descabelladas historias utilizando solo las palabras en las calcomanías de los autos en el estacionamiento.

La pareja se casó en Vermont.

Ningún acto es extraño y todos son compensados con grandes aplausos, ya sea por el talento, el coraje o ambos.

Así es que parecía perfectamente natural casar a Lupe y Monroe en el acto del ‘Big Show’. Y mantenerlo como una Gran Sorpresa.

Mientras el grupo de violoncelo concluía su interpretación – por casualidad “Shalom Aleichem”, (La paz este contigo), Monroe se subió al escenario.

En la mejor tradición de ‘Moth Radio Hour’, contó una historia acerca del matrimonio de sus padres; como conoció a Lupe, su pareja de 23 años; como cada uno de sus tres niños llegaron a sus brazos; como aplicaron para – y fue denegada – una licencia para casarse en su estado natal Carolina del Norte.
Cuando llegó a la parte acerca de haber ido a principios de la semana al clero del pueblo, y le concedieran una licencia para casarse en Vermont, el salón estalló en gritos, con gente saltando sobre sus pies y en las sillas, en sostenidos y jubilosos aplausos como nunca he escuchado, y que se me pone los pelos de punta cada vez que pienso en ello, incluso mientras escribo estas palabras.

Cuando los vítores cesaron, Lupe habló acerca de las virtudes del amor y los lazos de comunidad. Los maestros de violoncelo y guitarra comenzaron a tocar “All You Need Is Love”, de los Beatles.

Los niños de Lupe y Monroe, y uno de sus amigos del campamento se acercaron con un fabuloso mantel tendido en cuatro brillantes postes pintados rescatados del granero de ‘Kidville’, y yo me acerqué vistiendo una bufanda que Lupe había tejido para la ocasión.

“Honramos a familias en su diversidad”, dijo Ritter.

Y así fue, como dije, ante 115 personas todas llevando esta mirada de incredulidad de que lo que parecía que iba a pasar estaba pasando, “es una cosa sagrada cuando un compromiso se hace el uno al otro en la presencia de la comunidad para santificar y fortalecer ese voto. Esta no es una promesa simplemente para nosotros o del uno al otro, sino para todos nosotros que damos testimonio”.

Y le pregunté a cada novio por su parte: “¿aceptas este a hombre como tu legítimo esposo, en virtud del compromiso que se hicieron el uno al otro hace 23 años atrás, y han estado viviendo todo este tiempo?”.

Y cada uno de ellos dijo “Si”.

Y entonces: “Por el poder investido en mi este 8 de agosto en Vermont, de acuerdo el Título 18, Secciones 5144 (a) & 5164 (a) Estatutos Anotados en Vermont, ahora los proclamo legalmente casados en el estado de Vermont, con todos los derechos y privilegios correspondientes”.

Y en medio de lágrimas, risas y gritos de felicidad, y las notas de los Beatles, la recién casada pareja se dieron un beso y todo el mundo se abrazó. Una línea de recepción se formó espontáneamente, y luego de más abrazos y besos, estaba el bizcocho.

Para finales de la próxima semana, las copias certificadas de la Licencia Oficial de Matrimonio habíanllegado por correo.

No está claro que sigue en esta saga legal, pero con la Corte Suprema que recientemente ha volcado partes claves de la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés), parece ser que el gobierno federal reconocerá este matrimonio. Espero que Carolina del Norte y todos los otros 50 estados, pronto también reconozcan la validez de este matrimonio, así como lo hacen 13 Estados, el Distrito de Columbia y varias Tribus de Indios Americanos.

Mientras tanto, “Todo lo que usted necesita es Amor”.